2 de Diciembre: Ser.
A veces pienso que tengo el alma oscura. No por maldad. Un alma oscura por las marcas de heridas y cicatrices. Pareciera en ocasiones que no tengo problemas para encajar en el mundo, pero la verdad es que es que hay días en que cada segundo es un tormento. Que no me siento parte de ningún lado. Que navego sin encontrarme porque no consigo entender dónde pertenezco. En un mundo de responsabilidades y dinero, de títulos, éxitos, apariencias y demostraciones, sigo siendo en el fondo una niña encerrada en sí misma que tomó el cuerpo de una mujer adulta que se siente perdida. Y sueño despierta sin querer contarlo, sin tener alguien que pueda en realidad comprenderlo. Me abrazo el alma en silencio como un secreto impenetrable. Mientras me consume la ansiedad de tener que decidir quien soy, y qué debo hacer, y en especial cómo puedo definirme por ello; mientras me aplasta la presión por independencia y éxito; por encontrar una vocación cuando todo parece gustarme, pero nada apasionarme,...